Buenaventura: ¿Empatía, no-violencia, creatividad o ESMAD?

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El pasado 20 de mayo amanecimos con las dolorosas imágenes de Buenaventura sumida en el caos del vandalismo. En redes sociales y en medios de comunicación vimos los estragos de una noche de confusión y destrucción. Los porteños decían, que  quienes habían realizados los actos vandálicos no eran hijos de Buenaventura. No faltaron quienes con “certeza absoluta” afirmaron que la protesta social es un “nido de bandidos”.  Y los políticos, los grandes responsables de la situación de abandono y exclusión del Pacifico colombiano, salieron a aprovecharse de la miseria y el dolor de los habitantes del Puerto.

Foto: El Colombiano.com

Pero, ¿Qué pasó la noche del 20 de mayo en el Puerto de Buenaventura? ¿Fue el Paro Cívico infiltrado por paramilitares o guerrilla?, ¿Los grandes empresarios pagaron por la realización de actos de vandalismo con el fin de deslegitimizar la protesta social?, ¿Es verdad, como dicen algunos, que la protesta social es un nido de bandidos? O quizá, ¿La comunidad cansada de  años de abandono, humillaciones, exclusión, discriminación y ante el incumpliendo de las promesas de los gobiernos actuó en medio de la crispación social?

 

Podríamos tratar de explicar la situación de Buenaventura desde múltiples perspectivas teóricas y aburrirnos en el intento. Porque admitámoslo, nada más harto que leer sabios expertos en algo. Sin embargo, los teóricos son un mal necesario, así que intentaré no aburrirlos con algunas teorías que nos podrían ayudar a reflexionar sobre lo que sucede en el Puerto.

 

Empecemos con el sociólogo y matemático noruego Johan Galtung, creador de la  Teoría de conflictos y una de las figuras más representativas de las llamadas Investigaciones para la Paz. Dice Galtung, que si bien los conflictos son inherentes a los sistemas vivos en cuanto a portadores de objetivos, también es cierto que dichos conflictos se  pueden trascender y transformar, y de esta manera evitar  lo que el noruego denomina “metaconflicto”, que no es otra cosa que la aparición de la violencia.

Foto: Semana.com

Violencia que bien puede ser directa (expresión visible: agresión física, muerte); violencia estructural (mantener a la población en situación de permanente debilidad: hambre, miseria, bajos niveles de educación); violencia cultural (discursos que legitiman las demás violencias: “los negros son perezosos y vagos”). Ahora bien, la disputa y el dilema son lo que Galtung denomina los “átomos del conflicto”, que no son otra cosas que las condiciones humanas en donde se siembra la semilla de la violencia. La disputa se da cuando dos personas persiguen un mismo fin que escasea. Por su parte, el dilema surge cuando una persona o actor persigue dos fines incompatibles entre sí (Concha, 2009).

 

Así las cosas, pareciera que estuviéramos condenados a la guerra y la destrucción, pero no querido lector, en la vida todo tiene solución. Así como existe una teoría de conflictos, el noruego tuvo a bien darnos una luz en el camino y echando mano de un  concepto espiritual budista  formuló el Método Transcend. Este método busca ir más allá del conflicto “desarticulándolo” y creado una nueva realidad. La nueva realidad, menos conflictiva, solo se logra según Galtung cuando se ponen sobre la mesa la empatía, la no-violencia y la creatividad  con el fin de solucionar un conflicto.

 

Volviendo a nuestro “Bello puerto de mar”,  la disputa entre las dos partes es clara: los gobiernos local, regional y nacional persiguen objetivos socioeconómicos y  políticos que no están interesados en dejar en manos de o compartir con el pueblo bonaverense.  La salud, la educación, el agua y los puestos de trabajo son “bienes escasos” que darían un alivio a las condiciones de pobreza, miseria y exclusión en las que ha vivido la gente negra desde que llegaron en barcos negreros en condición de esclavizados. Y aunque la esclavitud se abolió en Colombia hace 166 años, un 21 de mayo, la comunidad afro sigue siendo “esclava” de su condición de pobreza.

Foto: http://utopialapalabra.blogspot.com.co/2014/06/diario-de-una-investigadora-sobre-la.html

Desde otro ángulo, y para contar con diferentes perspectivas teóricas sobre lo que acontece en Buenaventura,  llamemos al sociólogo y filósofo francés Émile Durkheim quien nos explica ¿por qué estalla la revuelta social? Si el pueblo de Buenaventura lleva años en la misma situación de abandono estatal, ¿qué hizo que saliera a las calles a protestar?, pues nuestro francés dice que hay dos razones: 1) Acumulación de ansiedades y frustraciones y, 2) Arranque espontaneo de ira popular.

 

A las frustraciones y ansiedades de Durkheim, luego se añadió “la actitud del grupo dirigente” y así el cocido del conflicto se compone de: 1) Desequilibrios sistemáticos en la sociedad,  2) Intransigencia de las élites a la hora de admitir reformas, 3) Pérdida de legitimidad de las élites gobernantes y, 4) Un acontecimiento fortuito desencadena la revuelta (Cadarso, 2001). ¡Eureka! Tenemos todos los ingredientes para la receta “Conflicto Social en el Puerto de Buenaventura”.

 

Motivos suficientes para la protesta social los hay en Buenaventura, ahora entonces la pregunta que me surge es ¿qué hace que los seres humanos racionales, egoístas e individualistas, según dice la antropología, dejen la comodidad del sillón de la sala,  se pierdan el último capítulo de “Yo me llamo”  y salgan con ese calor tan tenaz de Buenaventura a protestar?

 

Como la respuesta está complicada vamos a traer a Marx, Lenin y Gramsci (para quienes no los conocen,  fueron unos señores muy importantes que realizaron grandes aportes  a las ciencias sociales. Y que es necesario citar para posar de intelectual). Ya veo a algunos refunfuñando porque en el conversatorio no están presentes los grandes filósofos del pensamiento liberal José Obdulio, Ordoñez  o arrepentidos como Rangel.  Los oigo gritar “mamerta”. Lo que sucede queridos amigos es que gústenos o no, el marxismo en todas sus variantes (y con sus debilidades)  es la perspectiva ideológica que más ha estudiado las expresiones colectivas del conflicto social.  Es lo que hay.

Los susodichos

Foto: ndependent.typepad.com/elindependent/2017/02/marx-lenin-y-gramsci.html

Marx explicó el porqué del movimiento social en términos de clase, pero hoy sabemos que la clase no fue motivo suficiente para crear una revolución, había necesidad de instituir una conciencia más elevada. Dice Lenin, entonces, lo que necesitamos es una “Vanguardia Revolucionaria” solo las élites de la organización podrán actuar motivados por el altruismo y el bien colectivo.  De Lenin y sus “altruistas” copartidarios latinoamericanos hablamos otro día. Y entonces, ¿por qué se moviliza la gente? Gramsci contestó a la pregunta en términos de cultura y de consenso (Cadarso, 2001). O sea, la gente se moviliza porque existe una conciencia de clase, unos líderes altruistas o se da a través de la cultura. Todo muy bonito, poco pragmático para mi gusto.

 

En años más recientes los teóricos han intentado amalgamar las teorías creando conceptos como movilización del consenso o marcos ideológicos-culturales (Cadarso, 2001). Todo un salpicón epistemológico.  Y de este modo han surgido nuevas teorías como la Teoría de la elección racional y las teorías de la movilización de recursos  y las oportunidades políticas. Según estas teorías,  la decisión de movilizarse  es  racional: oportunidades políticas, beneficios económicos (individuales o colectivos) y  que los riesgos (fumigaciones del ESMAD) sean menores que los beneficios esperados.  Más coherente, me parece.

 

En síntesis, es un gran abanico de interpretaciones y posturas conceptuales las que podrían ayudarnos a comprender lo que sucede en Buenaventura. Como en todo aquello que concierne al ser humano nadie tiene la Verdad revelada. Las teorías son aproximaciones a múltiples verdades.  Sea cual sea la motivación que llevó a nuestros hermanos de Buenaventura a salir a la calle a exigir sus derechos vulnerados durante cientos de años y  demandar el cumplimiento de las promesas realizadas por los gobiernos de turno. Nuestro deber como  sociedad es apoyarlos y acompañarlos en su lucha. Exigir que el conflicto se solucione con creatividad, no-violencia y empatía. Condiciones difíciles de encontrar en el  ESMAD o la Infantería de Marina.

Foto: www.colombia.com

Bibliografía

Cadarso, P.-L. L. (2001). Principales Teorías Sobre El Conflicto Social. Norba 15 Revista de Historia. Cáceres, 237-254.

Concha, P. C. (2009). Teoría de confl ictos de Johan Galtung. Revista paz y conflictos, 2, 60-81.

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